6.4.10

Un cuento de invierno, aunque estemos en otoño

Nazareno se escapó con su papá. Las manos frías, los pies descalzos. Dientes separaditos y unos ojos redondos y marrones, hermosos.
Se acercó y aunque no era la primera vez que hablábamos, me hizo una pregunta ¿Vos venís todos los días acá cierto? Ahora que pienso, fue una pregunta retórica… habrá sido la manera que encontró, a sus cuatro o cinco años, de comenzar una conversación.
Me contó que tiene un perro que se quedó lejos, en su casa. Habla un poco entre cortado y le gusta agarrar la correa del mío. No sé por qué, siempre me la pide y la sostiene.
Le pregunté si tenía frío, me respondió que sí. Le dije que le iba a traer algo para que se abrigue y aceptó.
Nazareno se escapó con su papá. Las manos frías, los pies descalzos. Dientes separaditos y unos ojos redondos y marrones, hermosos.
Fui a mi casa y armé una mudita. Camiseta manga larga, un par de medias, pantalón heapy y una bufanda. Bajé a la plazoleta y él estaba en el bebedero. Me acerqué. Estaba más ansiosa que él.
“no trajiste el perrito” me dijo – “no, pero te traje esta ropa abrigada para vos, andá a ponértela”. Abrió la bolsa. Echó un vistazo adentro. La cerró. Me miró. Profirió un entusiasmado “¡sí!” y se fue corriendo para la zona donde se encontraba su padre con un colchón medio oculto por unos arbustos.
“Nos vinimos a vivir acá, porque allá lejos, mi papá con su manito apuñaló a un pibe”

8 comentarios:

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  3. Preguntar, "¿Como se llama tu perro?" será otra de las formas que tiene Nazareno de encarar una conversión?

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  4. conversación, perdón.

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  5. Absolutamente. Entonces ya por lo menos tiene 2

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