31.1.10

Historias

Hoy voy a hablar de las historias. Historias de vida, historias de un romance, historias de historias; en fin, lo que me interesa remarcar es que siempre nos suenan de determinada manera. Al escuchar una, nos podemos preguntar si nosotros también lo hicimos, si lo haríamos o por el contrario, si jamás lo haríamos. Podemos apiadarnos de quien nos la está contando. Podemos desear vivir lo mismo… infinidad de cosas se nos pueden ocurrir cuando escuchamos a alguien contando su historia. Ahora bien, lo más jugoso me parece que es cuando uno mismo cuenta su historia. Cuando la piensa y la vuelve a pensar y repasa determinada situación, determinado encuentro o hasta cuando pensamos una y mil veces una palabra que dijimos y nos arrepentimos o se nos ocurren otras que consideramos mucho más adecuadas que la que elegimos.
Otra cosa que también ocurre si nos ponemos en observadores minuciosos de nuestras historias, es que en todas, generalmente, ocupamos el mismo lugar. Quiero decir, generalmente uno se va a encontrar hablando de sí mismo, contando o pensando sus historias como el ganador, el perdedor, el dejado de lado, el solitario, independiente, soberbio, humilde, brillante, etc. Miles de etc. por cada uno de los “contadores de historias” que estén leyendo ésta. A lo que quiero llegar, es que las historias pueden ser las mismas y pueden sonar muy diferentes. Según la posición desde donde la pienses y te sientas, según el tono en que la cuentes, los puntos que acentúes, las palabras que utilices o el auditorio que la escuche, sonará como una historia de éxitos o una historia de fracasos.

Con amor, Ana

28.1.10

Los secretos

“El secreto” es un tema que me despierta muchas preguntas. Una primera definición que podemos ensayar es que podría ser algo oculto para muchas personas y sabido para unas menos. El secreto, ¿siempre tiene que ser por lo menos entre dos? ¿o una sola persona también al saber algo propio y no contárselo a nadie, tiene un secreto?

¿Qué guarda? ¿información? ¿O tiene un plus que va más allá de lo que oculta?
La información otorga un cierto poder a quien la porta y si encima la sé solamente yo, más aún. Ahora bien, si soy el portador de una información valiosa pero nadie sabe de este hecho, ¿tengo poder? ¿Qué es lo que le otorga poder a la información, el hecho de tener conocimiento de la misma o el hecho de que los demás sepan que yo cuento con esos datos? Además, ¿quién tiene el poder, la información o quien la posee?

Aparece de esta manera la lógica moderna del “tener”. Esto de la identidad que otorga “el tener” ¿no? Incluso sabemos que si nos guiamos con esa lógica, el “tener” otorga un “ser”. Pero dejemos este debate para otro momento y sigamos con lo que estábamos, los secretos.

Asociado a esto podemos pensar en el misterio, la curiosidad, la confianza. Sin embargo lo que me interesa es el hecho mismo de contar un secreto. Es ahí cuando pienso que sucede algo paradójico y muy reiterado en la conducta humana. Pedir un imposible: “pero no se lo cuentes a nadie”, porque con el simple hecho de estar contándolo, estamos haciendo lo contrario a lo que pedimos.

Con amor, Ana

Ser diferente

¿Pensaste alguna vez en jugar a ser diferente? ¿Y si lo pensaste, lo intentaste? No digo ser otro, sino, distinto. Jugar por un rato, un día, una situación, una charla, una escena íntima o cuando quieras, jugar a ser ese que tanto te gusta pero que en la vida real no sabrías cómo hacerlo. Quién no ha pensado alguna vez, “uy che, mirá fulano o mengano que pilas que tiene, como le da para adelante” o “mirá mengeche lo relajado que está ¡¿cómo hace para no hacerse problemas por todo?!”

Si alguna vez te encontraste pensando algo por el estilo, este juego es para vos. ¿Por qué creer que determinadas condiciones o características están reservadas sólo para algunos? ¿Por qué creer que si no nos tocó en la repartija, sonamos? También uno lo puede ir a buscar. Hacerlo sin mucha meditación. Eso viene después, para ver qué fue lo que activamos en ese momento y poder volver a hacerlo si nos gustó como nos sentimos. Dejarnos sorprender por nosotros mismos, disfrutar de estar jugando. También poder reírnos de nosotros.

Ahora por ejemplo yo estoy jugando. Estoy jugando a ser "blogger", algo a lo que creí que nunca iba a acceder… y la verdad es que me re divertí. Creo que voy a seguir jugando. Si ustedes se enganchan seremos compañeros porque estaré mandando “post” sobre distintos temas, experiencias o anécdotas para charlar y estar comunicados.

Con amor, Ana